El miércoles 7 de noviembre, luego de dos semanas de la repentina visita del Primer Ministro israelí – Benjamín Netanyahu- a la capital omaní, el Ministro de Transportes (y también de Inteligencia) de Israel, Yisrael Katz, presentó en un foro internacional en Mascate un proyecto de ferrocarril transrregional. El mismo conectaría el puerto israelí de Haifa, pasando por Amán, con el puerto saudí de Damman. El objetivo es revitalizar el comercio entre Europa y Oriente Próximo, afectado negativamente por el cierre de las fronteras de Siria.
Por otro lado, Katz afirmó que el ferrocarril pretende convertir a Israel en un puente y a Jordania en un centro logístico regional, más allá de cualquier diferencia ideológica o política. Además, beneficiaría a la economía de los palestinos ya que estarían conectados en este recorrido.
El despliegue diplomático de Israel en el Golfo visibiliza los contactos mantenidos con estos países en estricto secreto. Bajo el nombre de “Vías para la paz regional”, esta iniciativa parece estar alineada con los planes de “paz árabe” de la Administración Trump. Al hacer
público sus lazos con países árabes suníes moderados, Netanyahu refleja su intención de contener y disminuir la influencia regional de Irán, así como demostrar que la normalización de relaciones puede alcanzarse sin tener que resolver antes la cuestión palestina.
Sin embargo, la visita oficial a Omán, y los viajes de ministros israelíes a EAU y Qatar – organizados por organizaciones internacionales y no por los Gobiernos del Golfo-, difícilmente puedan anteponerse a la voz de la calle árabe: es probable que las Monarquías juzguen más conveniente mantener estrechas relaciones con Israel pero con sigilo, por temor a la indignación popular.
https://elpais.com/internacional/2018/11/07/actualidad/1541619412_502937.html
https://www.aljazeera.com/news/2018/11/israeli-minister-oman-attend-transport- conference-181107060436761.html