El jueves, el secretario de Estado de Estados Unidos (EE.UU.), Mike Pompeo, notificó al presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSONU) el deseo de Washington de reimponer la totalidad de las sanciones de Naciones Unidas contra Irán. Las mismas fueron reducidas producto del Acuerdo Nuclear, ratificado por la Resolución del CSONU 2231. La administración Trump se ampararía en una cláusula del Acuerdo, también presente en la Resolución 2231, que permite la “reimplementación de las disposiciones de las resoluciones terminadas” ante violaciones de Irán con el fin de preservar el Acuerdo. La semana pasada EE.UU. había intentado infructuosamente extender el embargo de armas que pesa sobre Irán, el cual vence en octubre. En esta ocasión, Washington solo obtuvo un voto a favor de su propuesta en el CSONU.
La diplomacia iraní fue rápida en responder rechazando la potestad de EE.UU. para aplicar el Mecanismo de Resolución de Disputas basado en que Washington no es parte del PAIC desde el 8 de mayo de 2018 (fecha en la que Trump firma la orden ejecutiva por la que retira a EE.UU.). La posición de Irán fue apoyada por el resto de los signatarios del Acuerdo, quienes refutaron el argumento esbozado por EE.UU. de que retendría el derecho de demandar la restauración de 5 sanciones al ser un participante original del Acuerdo y miembro permanente del CSONU.
De acuerdo a la letra de la Resolución 2231, a partir de la notificación del jueves, corren 30 días después de los cuales las sanciones de Naciones Unidas pre-Acuerdo se reimpondrán, excepto que el CSONU pase una resolución extendiendo la suspensión. Sin embargo, esta resolución recibiría el veto de EE.UU. bloqueándola. Es probable que la reimposición sea ignorada por el resto de los miembros, lo cual conduciría a una desacreditación de la ONU y del CSONU al no poder implementar sus propias resoluciones.
Palabras clave: Estados Unidos, Irán, sanciones, Acuerdo Nuclear, Naciones Unidas