Durante la última semana de agosto, Israel atacó objetivos iraníes en Líbano, Siria e Irak. En el primer caso, se trató de la precipitación de dos drones de alta tecnología en el barrio de Dahyeh, controlado por Hezbolá, en el sur de Beirut. Impactaron cerca de uno de los centros televisivos de la agrupación. Días más tarde, el Ejército del Líbano declaró que había interceptado y derribado dos drones israelíes en la frontera del sur.
Estos hechos desataron fuertes declaraciones del lado libanés. Mientras el presidente Michel Aoun habló de “violación a la soberanía”, el primer ministro Saad Hariri solicitó la intervención de la comunidad internacional. El secretario general de Hezbolá, Hassan Nasrallah, prometió represalias, que se concretaron días más tarde, cuando fuerzas de la milicia chiíta interceptaron un vehículo militar israelí cerca de la frontera. El gobierno de Benjamin Netanyahu, por su parte, afirmó que la agrupación de inspiración iraní está desarrollando bases misilísticas de largo alcance, lo que Hezbolá desmintió.
Hariri conversó con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, y con el presidente francés, Emmanuel Macron, quienes declararon que la comunidad internacional está siguiendo el conflicto de cerca. La Secretaría de Naciones Unidas, por su parte, emitió un comunicado solicitando a las partes en conflicto que eviten nuevos enfrentamientos.
https://edition.cnn.com/2019/09/01/middleeast/israel-hezbollah-army-base- attack/index.html
https://www.aljazeera.com/programmes/insidestory/2019/08/iran-respond-israeli-attacks- 190826201917710.html