Las tensiones al interior de la monarquía saudí se hicieron patentes con el golpe palaciego dado por el príncipe heredero, Mohamed Bin Salman (MBS), el cual fue presentado al mundo como parte de un operativo anticorrupción. En este contexto, el comité anticorrupción que lidera, llevó a cabo el arresto de 11 príncipes, entre ellos Mohamed Bin Nayef, cuatro ministros y docenas de ex ministros. El comité se perfila así, como un medio adicional para castigar a cualquier oponente de MBS.
En línea con esto, el heredero a la corona saudí había librado una guerra contra Bin Nayef, teniendo a Twitter como campo de batalla. La munición elegida fue el ayudante de Nayef y el ex funcionario de inteligencia, Saad al-Jabri. Las dos fuentes saudíes sostuvieron que la campaña de los aparentes usuarios pro-gubernamentales de Twitter tenía como objetivo influir en la opinión pública antes del esperado anuncio de los cargos de corrupción contra Bin Nayef.
Antes de su derrocamiento, él era considerado el rival más importante para el trono. Controló las fuerzas de seguridad del país, desarrolló estrechos lazos con las agencias de inteligencia occidentales y sigue siendo popular entre los conservadores marginados por el príncipe heredero. Aunque los investigadores sauditas han exigido que Bin Nayef reembolse $ 15 mil millones que 6 afirman que robó, no está claro cómo llegaron a esa cifra.
Este caso suma un ejemplo más al comportamiento errático del heredero, quien ha echado mano a la red social Twitter en múltiples ocasiones para poder ejercer un férreo control sobre la sociedad saudí, en la que la libertad de pluma es prácticamente nula.