El avance ruso en territorio ucraniano marcó un parteaguas en la política internacional y las monarquías del Golfo no permanecieron ajenas a este suceso, viéndose afectados principalmente por su alianza con Rusia en el marco de la OPEP+.
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos reafirmaron su compromiso con Rusia en materia energética, a pesar de las crecientes sanciones de Estados Unidos sobre el crudo ruso. Ninguno de estos países demostró indicios de un cambio inminente en su política de producción de petróleo a pesar del aumento de los precios. A esto se suma la relación tensa que mantiene el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman, con la Administración Biden y los ataques hutíes en territorio saudí que incidieron directamente en el disparo de los precios.
Los Emiratos Árabes Unidos adoptaron una postura moderada, y matizaron sus declaraciones desde el comienzo de la invasión, asimismo el ministro de Asuntos Exteriores del país visitó Moscú en este último mes y se impulsó el fomento de los lazos. En el marco multilateral, el país votó a favor de la resolución condenatoria de Rusia manteniendo un bajo perfil en el discurso.
Frente a este escenario, Occidente busca ejercer presión a los países del Golfo, mientras estos últimos muestran acciones que se desmarcan cada vez más de su histórico alineamiento con 3 occidente, y ponderan la importancia del gigante ruso en la alianza energética.
Palabras clave: OPEP+, Rusia, petróleo