La Iniciativa anual de Inversión Futura, también conocida como “Davos en el desierto” celebra su séptima edición en Riad. Este evento fue lanzado en 2017 para reunir a inversores, responsables políticos, funcionarios gubernamentales y ejecutivos del sector privado internacional. El Foro representa una oportunidad para presentar a Arabia Saudita como un destino para la inversión, entablar relaciones con algunas de las empresas más grandes del reino y su fondo soberano de 778 mil millones de dólares.
El evento tuvo lugar el pasado martes 24 de octubre y, si bien las dudas sobre la asistencia de los líderes del mundo financiero abundaron debido al escenario de crisis regional, reinaron el pragmatismo y los negocios. Tanto así que sólo dos de los aproximadamente 5.000 asistentes han cancelado, según Reuters. La asistencia de altos mandos de la talla de Goldman Sachs, Blackstone, entre otros, demostró un cambio radical respecto a años anteriores en los que el prestigio del Foro se vió opacado por el asesinato de Jamal Khashoggi.
El mensaje que el reino y el príncipe heredero Mohammed bin Salman esperaban enviar al organizar su conferencia anual era claro: seguimos abiertos a la inversión y todo sigue igual. En la conferencia las preocupaciones sobre el riesgo de un conflicto regional quedaron al margen. De hecho, para los 6.000 delegados, el atractivo del poder financiero de Arabia Saudita prevaleció sobre la agitación geopolítica.
El tema de este año, “La nueva brújula”, señala la noción saudita de un nuevo orden global en el que "modelos económicos centenarios comienzan a desmoronarse mientras nuevos sistemas y marcos comienzan a tomar forma".