El Estado de Israel está atravesando un período de fuerte inestabilidad, con una sociedad altamente dividida en torno a una reforma judicial, frecuentes enfrentamientos con fuerzas palestinas y una seguidilla de ataques terroristas que dejan por detrás un saldo de heridos y
muertos.
Desde la asunción del nuevo gobierno israelí en diciembre de 2022 -caracterizado por ser una de las coaliciones más derechista de la historia del Estado Judío- el clima se ha tornado hostil, tanto a nivel interno como internacional. Desde su comienzo dicha coalición se dispuso a impulsar una reforma judicial que según sus detractores amenaza los fundamentos democráticos del país. Entre otras cuestiones, la reforma socavaría la independencia de la justicia y la separación de poderes, al
dar al Ejecutivo y Legislativo un mayor control.
Esto llevó a que desde enero se realizarán manifestaciones semanalmente en todo el país, pese a que el gobierno anunció una “pausa legislativa” para darle una “oportunidad al diálogo”. En contraposición, cientos de israelíes también han salido a la calle a mostrar su apoyo a Netanyahu y sus reformas. Mientras tanto la comunidad internacional no vaciló en mostrar su oposición a los
cambios que busca implementar el gobierno.
En medio de este panorama que evidencia la polarización política, los enfrentamientos con sus vecinos palestinos no cesaron y en reiteradas oportunidades el sistema antimisiles israelí se volvió a activar. Por su parte, el Ejército israelí lanzó varios ataques aéreos en la Franja de Gaza y el
Líbano.
Sumado a todo esto, la posibilidad de que se disuelva el Parlamento y se convoque a elecciones anticipadas aún está sobre la mesa. Mientras que la reforma judicial se postergó, el Parlamento se encuentra enfocado en la aprobación del presupuesto estatal, de no lograrse un acuerdo se disolverá automáticamente el Parlamento, llevando a los israelíes a las urnas por sexta vez en
cuatro años.
Palabras clave: Israel - Reforma Judicial - Movilizaciones - Netanyahu