Cuando en el 2018 el gobierno turco decidió comprar el sistema ruso de defensa antimisiles S-400, las relaciones entre Estados Unidos (EE.UU.) y Turquía se tensaron más de la cuenta.
EE.UU. advirtió que el acuerdo entre Rusia y Turquía, país miembro de la OTAN desde 1952, supone una amenaza para la defensa occidental. Más precisamente, teme que la tecnología con la que cuentan los sistemas rusos S-400 sirva para recopilar datos tecnológicos sobre los aviones militares de la OTAN, y que Rusia pueda acceder a ellos. Asimismo, argumentaron que la adquisición del S-400 impactaría en la interoperabilidad entre los aliados de la OTAN.
Frente a este escenario inquietante, la administración Trump colocó una serie de sanciones a Turquía, entre ellas, el no envío de 100 equipos F-35 norteamericanos. Incluso se aprobó una legislación que prohíbe que el gobierno de EE.UU. transfiera los equipos F-35 a Turquía, a menos que el Secretario de Estado, Mike Pompeo, certifique que Ankara haya descartado los planes para adquirir el S-400.
Por otra parte, el gobierno turco manifestó que “Turquía no dará de ninguna manera un 4 paso atrás en la compra de los S-400” y que el acuerdo con Rusia era un “trato cerrado”. Además, el ministro de defensa turco, Hulusi Akar, advirtió que su personal militar está recibiendo entrenamiento ruso para poder operar con el mencionado sistema.
Asimismo, en un encuentro con jóvenes en el Palacio de Dolmabahçe de Estambul, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció que Turquía y Rusia producirán conjuntamente sistemas S-500 de defensa antiaérea y antibalística, y aseguró que el programa F-35 esta "condenado al colapso si Turquía se queda al margen”.
https://www.washingtonpost.com/world/europe/turkey-military-receiving-russian-defense- system-training/2019/05/22/193e140a-7c5f-11e9-b1f3- b233fe5811ef_story.html?utm_term=.736dd2a0ffc3
https://www.al-monitor.com/pulse/originals/2019/05/congress-appropriators-move-tie-up- f35-deliveries-turkey.html