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Déficit económico en los países productores de petróleo: la disyuntiva permanente frente a los precios del crudo

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16 de diciembre de 2016 5 min Medio Oriente 1.069 palabras
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A lo largo del 2016, la situación económica y financiera de los países productores de petróleo, y más precisamente, de los países del Golfo Pérsico han sobresalido

entre los principales titulares periodísticos.

La caída del precio del barril de petróleo ya era alarmante desde principios de año debido, en gran parte, al exceso de oferta en los mercados internacionales. Arabia Saudita, uno de los países productores más importantes, hasta mediados de año había jugado en este entorno como Swing Producer, que le permitía regular el flujo de producción a fin de afectar los precios del barril según su conveniencia tanto económica como geopolíticamente. Esta situación, sumada al regreso de la República Islámica de Irán a la escena internacional como productor de crudo luego del levantamiento de las sanciones económicas, significó durante el año un conjunto de intereses encontrados que alteró la dinámica de la oferta y la demanda internacional de este recurso. El Reino se alió con Rusia para hacerle frente a los bajos precios del crudo y la desestabilización que éste generaba, lo que habilitó una tentativa congelación de la producción para lograr el alza del precio por barril, llegando hoy a US$ 53,93 p/b (WTI) y US$56,69 p/b (BRENT). Cabe destacar que Irán es el principal rival del reino saudí en la región, no sólo como productor sino como exponente de la vertiente shiíta del islam.

En otro plano, el Plan Saudí 2030 resultó una de las principales medidas de impacto este año. Esto se debe a que expone el cambio de mentalidad al interior del Reino saudí en pos de aliviar su economía, intentando revertir su dependencia casi al 100% de los ingresos provenientes de la venta de petróleo. Como consecuencia de este plan, no sólo se han modificado los altos mandos de los principales ministerios sauditas (como el Ministerio del Petróleo), sino que también Arabia Saudita ha emitido bonos de deuda soberana a fin de atraer inversores, y ha decidido que en el corto plazo colocará alrededor del 5% de acciones en el

mercado del gigante petrolero, de origen saudí, Aramco.

Uno de los países a destacar por el efecto inverso que obtuvo en su economía y producción, a pesar de la crisis regional y de la inflación a nivel global, es Emiratos Árabes Unidos. Este país busca su consolidación económica a partir de una modificación considerable en la eficiencia de su producción petrolera, sumando

una mayor inversión en desarrollo tecnológico y afianzar su liderazgo en la industria petroquímica.

En cuanto a los países no productores de petróleo, encontramos crisis económicas que si bien, se ven beneficiadas por el bajo precio del petróleo, se encuentran acorralados con respecto a su situación financiera interna. Como ejemplo, a principios de noviembre el Banco Central Egipcio anunció un tipo de cambio flotante lo que garantizó el apercibimiento de un préstamo de 12 millones de dólares del Fondo Monetario internacional para alivianar la crisis financiera y el debilitamiento paulatino de su moneda.

Sumado a esto, Arabia Saudita suspendió el suministro de combustible a Egipto debido a las persistentes tensiones ambos sobre el conflicto en Siria, lo cual ha desatado el establecimiento de acuerdos para la importación de combustible con otros países: Irak e Irán. En este sentido, Egipto continúa aplicando una política de austeridad al interior del país y, en la región, tanto Kuwait como Túnez se encuentran en una similar posición con respecto a los recortes presupuestarios y subsidios.

LIC. LUCIA MARTINEZ DE LAHIDALGA y MARIA AGUSTINA CABRERA

Observatorio Región MENA

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2016: El año de la reinserción iraní

A lo largo del 2016 la República Islámica de Irán demostró haber puesto en movimiento su maquinaria diplomática con dos objetivos: lograr ser reconocida potencia regional por el resto de la comunidad internacional, y agregar a ese status la categoría económica que permitiría la recuperación de los niveles económicos del país y una modernización del sistema productivo. Este año se vieron los primeros efectos del Acuerdo Nuclear de 2015, como el levantamiento de las sanciones económicas que prometía una gran mejora y le permitiría salir finalmente de la situación de aislamiento internacional.

En consecuencia, inmediatamente tras el levantamiento de las sanciones económicas en enero por parte de las Naciones Unidas, Estados Unidos y la Unión Europea, Irán se convirtió en el centro de las expectativas económicas del mundo. Aprovechando esa coyuntura favorable el presidente Hasan Rohaní planificó una gira meramente comercial por la Unión Europea mostrando al país como un gran mercado con 80 millones de habitantes, con necesidades de infraestructura y que puede generar efecto derrame en la región. Alcanzando millonarios acuerdos con Francia e Italia.

En esa dirección, el presidente realizó también una gira oficial por el continente americano, visitó Venezuela con motivo de la Cumbre de los Países No Alineados, Cuba y Estados Unidos, en donde dio su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas. Esta visita fue precedida por una gira del canciller Mohammad Javad Zarif a la región latinoamericana, en la que recorrió Cuba, Nicaragua, Ecuador, Chile, Bolivia y Venezuela, con los cuales profundizó la cooperación y con varios de ellos firmó acuerdos que muestran un interés iraní en invertir en América Latina y en aumentar los lazos económicos.

El fin de las sanciones significó el crecimiento exponencial de la producción petrolera, a pesar de las propuestas presentadas por otras naciones en el marco de la OPEP en pos de un recorte de la producción para un sostenimiento de los precios, a los cuales Irán se opuso.

De todas maneras, se debe destacar que aún no se han visto reflejados en la economía todos los beneficios que fueron inicialmente pronosticados con el Acuerdo Nuclear, entre otros motivos, debido a la reticencia de los Estados Unidos de implementarlo plenamente.

Se destaca el despliegue durante el 2016 del aparato diplomático iraní para aprovechar una de las mayores oportunidades que le brindó el sistema internacional en los últimos tiempos y que le permitió ser reconocido nuevamente como un interlocutor válido en la comunidad internacional. El próximo año, con la asunción de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos y sus públicas declaraciones respecto a Irán, calificando al Acuerdo Nuclear como “uno de los peores acuerdos que se han negociado nunca”, se abre un nuevo panorama que las autoridades iraníes deberán sortear exitosamente, en medio de un año electoral, para sostener los logros obtenidos.

LIC. VERÓNICA DEUTSCH y JONATÁN CARNÉ

Observatorio Región MENA

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