En un mundo altamente globalizado e interdependiente, las consecuencias de una guerra se hacen sentir a lo largo del globo. Medio oriente en general, e Irak en particular, no fueron escenarios ajenos a los efectos de la invasión a Ucrania.
La guerra abrió nuevas posibilidades para Irak, quien, en su calidad de país exportador, se vio beneficiado por el alza en los precios del crudo. Más aún, a raíz de las sanciones a Rusia, muchos importadores de petróleo cortaron los suministros provenientes de este país, brindando una ventana de oportunidad para Irak. De ahí que, el mercado petrolero iraquí se encuentre en auge y haya recibido solicitudes de compra de sus pares europeos, asiáticos e incluso estadounidenses.
No obstante, la guerra también ha generado efectos adversos en la economía iraquí. Para empezar, la imposición de sanciones contra Moscú obstaculizó las inversiones energéticas que Bagdad recibía de aquel país; de las cuales depende para poder afrontar el repentino aumento en la demanda del crudo. En este sentido, de continuar las penalizaciones, Irak se enfrentará a problemas para suministrar los equipos y la tecnología que necesita en sus campos petroleros.
Otra inquietud que la guerra en Ucrania genera en Irak, se vincula a la seguridad alimentaria. El aumento de los precios mundiales de muchos alimentos, junto a las interrupciones en su suministro, generaron escasez de ciertos bienes en Irak.
Frente a este escenario, aún resta observar si Irak podrá superar los desafíos señalados, y
5 transformar el aumento del precio del petróleo en una ventaja económica sustancial.
Palabras clave: Ucrania, Rusia, Irak, petróleo