En un claro movimiento ideado con el fin de reafirmar el liderazgo de Arabia Saudita en el mundo árabe, el rey Salman proclamó a la Cumbre de la Liga Árabe en Dhahran como “Cumbre Al-Quds (Jerusalén)”.
Estableciendo en el comunicado final la decisión de enviar US$150 millones al Fondo (Waqf) Islámico de Jerusalén, y US$50 millones destinados a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo. El comunicado condenó la decisión del gobierno norteamericano de reconocer a Jerusalén como capital del Estado de Israel, y estableció que el sector oriental de la ciudad será capital del Estado de Palestina. Sin embargo, no se refirió a la represión de las Fuerzas de Defensa israelitas contra manifestantes palestinos de Gaza.
Esta nueva jugada del gobierno saudita demuestra la incomodidad que genera en su interior el proceso de reajuste de expectativas respecto de la nueva administración en Estados Unidos. La obliga a reajustar líneas de política exterior en las que se juega no sólo su reputación, sino el avance en el proceso de construcción de poder que ha realizado en la
región (particularmente, la resolución de la cuestión palestino-israelita, y del conflicto en Siria).
En el frente yemenita, por otro lado, Arabia Saudita parece haber logrado un triunfo más rotundo, con la muerte de Saleh al-Sammad. Esta acción reafirmará la vía militar para la conclusión del conflicto, que representaba a las facciones houthi más proclives a la negociación. Demuestra el avance en las actividades de inteligencia de la coalición que lidera el país, que ha permitido la eliminación de 25 líderes militares clave para las fuerzas houthi.
https://www.al-monitor.com/pulse/originals/2018/04/saudi-arabia-ignore-gaza-protests- hamas-zarif-trump.html
https://information.tv5monde.com/info/yemen-apres-trois-ans-de-succes-les-rebelles- houthis-sur-la-defensive-233354