Si nos remontamos a la historia diplomática entre ambos países, se observa que la relación ha sido meramente transaccional: petróleo a cambio de dinero y armas. Esta perspectiva comenzó a mostrar sus matices, puntualmente a partir del ascenso de Mohamed Bin Salman, generando que China y Arabia Saudita busquen extender lazos.
En línea con esto, según confirmó una fuente saudita a The Media Line, sin dar una fecha específica, el presidente chino, Xi Jinping, pronto visitará Arabia Saudita. La visita tendrá como ejes temáticos principales la energía y la seguridad alimentaria, además de acuerdos en varios campos de la ciencia. La reunión confirma los intereses de Pekín en las monarquías árabes del Golfo, como también la estrategia de Riad de diversificar sus socios políticos y comerciales y disminuir su dependencia de Estados Unidos.
Ahmed Aboul Gheit, Secretario General de la Liga Árabe destacó el importante papel de Beijing en el apoyo a los países árabes en los foros internacionales, especialmente en el tema palestino. Por otro lado, Zhai Jun destacó cuán significativa sería la próxima cumbre árabe-china prevista para 2022 en Arabia Saudita, país con el que Beijing ha desarrollado una asociación estratégica.
La guerra en Ucrania posiblemente empujó a ambos países a consolidar sus relaciones de forma 5 más estrecha. Un ejemplo de esto fue la iniciativa para que Arabia Saudita vendiera petróleo a China en yuanes en lugar de dólares estadounidenses. Dado que China compra más del 25% de las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita, tal cambio beneficiaría enormemente a la moneda china.
La bienvenida que se está preparando para el líder chino contrasta con la que se le dio a Joe Biden en junio, quién recibió una recepción discreta, reflejando los vínculos tensos y el disgusto personal entre los líderes. Desde EE.UU., se afirmó el compromiso del país con la región sosteniendo que “EE.UU. no irá a ninguna parte”. Frente a este panorama persiste el interrogante acerca de la postura que adoptarán los países del Golfo ante un escenario multipolar y socios con intereses irreconciliables.