Las tensiones entre China, Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea aumentaron luego de conocerse las sanciones por parte de occidente en contra del gigante asiático por su política de represión contra los musulmanes uigures. Para hacer frente a esta situación, Beijing tomó la iniciativa de intensificar sus relaciones con los países de Medio Oriente. Es en este contexto que se lleva a cabo el viaje del Ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi a la región para profundizar las
relaciones con Arabia Saudita, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, entre otros.
Durante la visita se discutirán distintos asuntos regionales y estratégicos para profundizar una cooperación mutuamente beneficiosa, la iniciativa Belt and Road, la pandemia y la recuperación económica post-COVID. El portavoz del ministro exterior, expresó que se trabajará en la “promoción de la sinergia entre la construcción de un nuevo paradigma de desarrollo en China y
las principales estrategias de desarrollo en esos países”.
Los gobiernos de China y Medio Oriente han sido cuestionados por la nueva administración de Estados Unidos por sus políticas de derechos humanos. Mientras Mohammed bin Salman, príncipe heredero saudí, es vinculado y cuestionado por el caso Khashoggi, China lo ha acogido estrechando sus lazos bilaterales. Además, China es el principal socio comercial de Arabia Saudita
y su mayor comprador de petróleo.
Para Li Chengwen, ex embajador chino en Riad, la política de Biden respecto al príncipe heredero podría socavar la posición de Washington en la región. Sin embargo, incluso cuando se acumulan
8 puntos de fricción entre Estados Unidos y sus socios regionales, analistas como Guy Burton sostienen que la idea de que China pueda suplantar a Estados Unidos en Medio Oriente “son
exagerados”.