El pasado sábado 22 de abril, en Marruecos se celebró el Eid el fitr (fiesta de la interrupción) para festejar el fin del Ramadán. ¿De qué se trata? No todo el mundo lo tiene claro, pero el ayuno es uno de los cinco pilares de la religión islámica y se realiza durante el Ramadán, nombre del noveno mes del calendario lunar islámico. Es precisamente por esta peculiaridad que cada año tiene lugar en un momento diferente, unos 20 días antes que el precedente, y este año, los creyentes musulmanes de todo el mundo comenzaron su mes de ayuno el 22 de marzo de 2023.
El muazzen al amanecer, con su eco en las callejuelas de los barrios, marca el inicio del ayuno: a partir de ese momento, no se puede ingerir absolutamente nada, ni comida ni bebida, hasta la penúltima llamada del día, el maghrib, que se pronuncia al atardecer dando comienzo al iftar que tradicionalmente se interrumpe con un dátil.
Sin embargo, existen excepciones y concesiones que están bien delineadas en el libro sagrado del Corán, especialmente en la Surat Al Baqara (la vaca); entre ellas están las mujeres durante la menstruación y la lactancia, así como los viajeros o los que sufren problemas de salud y que no comiendo pondrían en riesgo su vida. De ser así, deberán interrumpir el ayuno, y luego recuperar los días en otro momento del año antes del próximo Ramadán.
El islam es muy estricto sobre lo que está permitido o no hacer ya sean obligaciones o prohibiciones todo está bien explicado con tanto detalle que sirve de auténtica guía para los fieles. A pesar de ello, no es raro encontrarse con personas que se declaran musulmanas pero que no 2 respetan todas las obligaciones impuestas por Allah. En cambio, con respecto al Ramadán, se observa un planteamiento diferente: no representa simplemente un deber moral, sino que implica también a la mente y al espíritu. Es un momento para reflexionar y recordar a los demás, para pedir perdón y enfrentarse a los propios vicios hasta poner a prueba la paciencia y superar los impedimentos individuales.
En Marruecos, durante el mes de ayuno, se observa un cambio en el estilo de vida de la población. Este año, el 19 de marzo, las agujas se retrasaron una hora para que la gente aproveche al máximo el Ramadán y después de la comida, tras la puesta de sol, las ciudades cobran vida y las mezquitas se llenan de gente para las oraciones extraordinarias, llamadas tarawih. Además del encanto de esta temporada y del agradable clima del país, hay que tener cuidado de no comer en público durante el día si no se quiere acabar detenido. De hecho, el artículo 222 del código penal marroquí prevé la detención de 1 a 6 meses para quienes coman sin justificación religiosa y una multa de hasta 500 dirhams. Esta ley ha suscitado la ira de muchos activistas que a lo largo de los años han salido a oponerse a la ley, reivindicando el derecho a la libre alimentación incluso durante el Ramadán. Sobra decir que se han procedido a numerosas detenciones, sin que se haya modificado el código penal.
La profunda dedicación al Ramadán también se ve reforzada por el gran interés y la implicación del Rey Mohammed VI, que genera una relación de cercanía con las familias marroquíes. Esto incluye, por ejemplo, las lecturas religiosas retransmitidas en directo a todo el país o el gran compromiso con la recaudación de fondos a través del lanzamiento de la campaña benéfica denominada "Ramadán 1444" con el objetivo de suministrar comidas a los necesitados. Como último gesto de