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FRAME 01/14 · 9 de octubre de 2024

BIANCO Y CAMILA CRESTA A un año del 7 de octubre: una mirada desde el Eje de la Resistencia

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
9 de octubre de 2024 4 min Medio Oriente 744 palabras
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Introducción

El 7 de octubre de 2023, Hamás perpetró un ataque por tierra, aire y mar contra Israel, denominado operación “Inundación de al-Aqsa”. Inmediatamente después de los hechos, las autoridades israelíes no tardaron en sospechar que la República Islámica estaba vinculada en su planificación.

Así lo expresaba el embajador israelí en Estados Unidos, Michael Herzog, afirmando que “Hamás e Irán están estrechamente unidos. (…) en lo que llaman “el Eje de la Resistencia”.

Progresiva escalada de tensiones entre Irán e Israel

A pesar de haber negado su implicación en los hechos, las tensiones entre Irán e Israel han ido aumentando desde entonces. El primer suceso que exhibió esta escalada fue el ataque de Israel a la embajada iraní en Damasco, Siria. El resultado fue la muerte de algunos ciudadanos iraníes y sirios, entre ellos, el mayor general Mohammad Reza Zahedi.

Sin embargo, el punto de inflexión en la relación llegó el 13 de abril del presente año. Hasta ese momento, se puede afirmar que el enfrentamiento entre ambos países se ha mantenido en la sombra. Una rivalidad que viene desde décadas atrás, caracterizada por sabotajes y amenazas pero que, sin embargo, nunca se había materializado de manera directa. No obstante -y habiéndolo anticipado días antes-, ese 13 de abril Irán perpetró un ataque contra territorio israelí, lanzando misiles balísticos y más de 300 drones Shahid-136. Las explosiones estallaron en Jerusalén y los Altos del Golán, en una operación que las autoridades iraníes llamaron “Promesa Verdadera”.

Si bien el sistema Domo de Hierro pudo interceptar la mayoría de los misiles, y la ofensiva iraní causó daños menores en una base militar de Israel, dejó un saldo de varios heridos y fallecidos, entre ellos, una niña de 7 años de una comunidad árabe beduina. Además, se debe destacar el carácter trascendental del evento, que sacó a la luz aquella rivalidad geoestratégica bilateral.

Las reacciones no coordinadas del “Eje de la Resistencia”

A modo esquemático, es válido afirmar que Irán dispone de dos palancas a través de las cuáles tracciona su poder en la región: su programa nuclear y la influencia y apoyo –principalmente económico- a sus proxies: Hezbollah, las Fuerzas de Movilización Popular, los hutíes, Hamás y la Yihad Islámica.

No obstante, sería incorrecto comprender estos vínculos de forma lineal, donde uno -Irán- aprovisiona y comanda órdenes y otros -los aliados regionales- ejecutan. Esto se puede vislumbrar en la dinámica del conflicto existente en la actualidad entre Hezbollah e Israel, donde los ataques son directos y las violaciones a la soberanía -de Israel y el Líbano- son un hecho, y donde, al atentar sobre sobre alguno de los proxies, existe necesariamente una respuesta -ya sea simbólica o real- desde la República Islámica. En otras palabras, es innegable la influencia que ejerce Irán sobre estos actores no estatales, pero los mismos han demostrado tener autonomía, capacidad de organización y, principalmente, intereses propios claramente definidos.

La muerte del líder de Hamás, Ismaël Haniyeh, en plena capital iraní, se transformó en uno de los acontecimientos claves que sumarían aún tensión al enfrentamiento, y que reflejan este vínculo complejo que existe entre la República Islámica y estos grupos. Haniyeh había viajado a Irán para asistir a la asunción del actual presidente en julio, donde fue asesinado. Tras el acontecimiento, el Ayatollah afirmó que vengar su sangre era su responsabilidad.

La situación entre Israel y el eje fue tornándose cada vez más ríspida durante agosto, con las alertas por un inminente ataque de Irán resonando en Occidente durante todo el mes. En septiembre, la situación se complicaría aún más, con uno de los ataques cibernéticos más sofisticados del último tiempo, donde Israel hizo explotar los beepers de más de dos mil integrantes de Hezbollah. A los días del hecho, comenzaron una serie de bombardeos sobre la capital del Líbano, que dejaron cerca 500 muertos en el primer día. En este contexto, se dio el asesinato del Secretario General de Hezbollah, Hassan Nasrallah. Seguido a ello, Israel dio a conocer la decisión de incursionar vía tierra en Líbano. Como respuesta, misiles balísticos iraníes comenzarían a golpear la Cúpula de Hierro.

La muerte de esta figura clave y la posterior incursión militar en Líbano fueron los detonantes que nos llevan a pensar que, un año después del peor atentado padecido por Israel en el último tiempo, la escalada en Medio Oriente ha tomado nuevas dimensiones. Además, la situación ha despertado las máximas alertas de la comunidad internacional en su totalidad.

Fuentes

aljazeera.com bbc.com

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