IREMAI· GEMO
REPORTE
FRAME 01/14 · 16 de diciembre de 2016

Avances y retrocesos en la lucha contra el Califato

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
16 de diciembre de 2016 2 min Medio Oriente 363 palabras
REPORTE · OBSERVATORIO

El año 2015 cerraba mostrando la peor cara del terrorismo internacional cuando un grupo de seguidores del Estado Islámico masacraba a 137 personas y hería a otras 415 en París. De manera similar comenzaba 2016, con otro atentado en el corazón de Europa cuando un grupo de atacantes suicidas asesinaba 35 civiles en Bruselas. No obstante, el Califato ha comenzado a retroceder en el terreno.

La primer noticia alentadora llegó el pasado 17 de junio cuando el Primer Ministro iraquí anunció que Fallujah había sido reconquistada tras dos años y medio de ocupación. Por otro lado, hacía varios meses que se venía planeando la ofensiva sobre Mosul, principal bastión y capital de facto del Estado Islámico en Irak. Su caída supondría un gran revés estratégico, simbólico y psicológico para los yihadistas. Así, el 16 de octubre comenzó una ofensiva militar terrestre dirigida por una coalición internacional donde más de 40.000 soldados iniciaron las maniobras para rodear y bloquear

la ciudad, cortar las rutas de suministros y así asfixiar a los militantes del grupo. En un principio, los avances fueron rápidos y se llegó a liberar más de un tercio de la parte este de la ciudad, pero luego el ritmo comenzó a descender.

Ahora bien, que el grupo este retrocediendo no quiere decir que los atentados hayan mermado. A los ya mencionados se suman las masacres de San Bernardino, Orlando, Niza, Estambul, Kabul y demás. La carga simbólica se ve en cada uno de los blancos elegidos y el Califato lo ha sabido explotar para captar adeptos a través de su moderna y masiva red de comunicaciones. Esto sigue representando un gran problema para los países occidentales que aún no logran controlar el accionar de los llamados “lobos solitarios”.

Además, sigue sumando seguidores en distintos rincones del mundo y continúa participando en Siria, Libia, Yemen, Nigeria (a través del Boko Haram) y en el sudeste asiático. Increíblemente, recuperaron la ciudad ancestral siria de Palmira, que cobró relevancia cuando difundieron imágenes y grabaciones destruyendo sus ruinas arqueológicas. Sin lugar a dudas esto representa una gran inyección anímica para el Estado Islámico y demuestra que está muy lejos de extinguirse.

AGUSTÍN DIP

Observatorio Región MENA

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