El lunes 20 agosto la embajada de EEUU en Turquía ha sido tiroteada por unos desconocidos que se dieron a la fuga. Desde un automóvil, los atacantes efectuaron varios disparos contra el edificio. Tras el ataque, las autoridades turcas detuvieron a dos hombres sospechosos, quienes confesaron haber disparado.
No es la primera vez que la embajada norteamericana en Ankara sufre este tipo de incidentes. El consulado ha sido atacado en varias oportunidades, sin embargo el reciente suceso se produce en medio de una grave crisis diplomática entre Turquía y EEUU.
Los desequilibrios en los lazos bilaterales surgen tras el arresto de Andrew Brunson, un pastor evangélico acusado de estar involucrado en el fallido golpe de estado de 2016. El norteamericano ha solicitado su liberación, pero el tribunal turco lo ha rechazado.
Como respuesta, Trump ha impuesto sanciones a ministros del gabinete turco y ha elevado los aranceles sobre las importaciones turcas de aluminio y acero, el objetivo ha sido presionar al presidente Erdoğan para que libere a Brunson.
La presión estadounidense ha producido un duro golpe a la economía de Turquía, la cual es dependiente de la financiación exterior. La lira turca, ya golpeada por la inflación doméstica, ha perdido un 25% de su valor. Frente a este escenario, agencias de calificación crediticia han degradado el “rating” de Turquía precisamente por la extrema volatilidad de la lira, que se ha desplomado tras las sanciones norteamericanas.
El asalto a la embajada de EEUU es la manifestación más seria de la ola de histeria antiestadounidense que afecta a Turquía desde que se anunciaron las sanciones. El creciente descontento de los ciudadanos turcos ha sido canalizado por los discursos del presidente, quien acusó a EEUU de querer socavar al país en una “guerra económica”.
https://www.al-monitor.com/pulse/originals/2018/08/us-embassy-turkey-drive-by-shooting.html
https://www.aljazeera.com/news/2018/08/turkey-shots-fired-embassy-ankara-deepening-row- 180820054356692.html