La reciente visita del ministro de defensa saudí Khalid bin Salman a su homólogo chino, Dong Jun, marcó un nuevo paso en el acercamiento que Riad y Beijing han desarrollado, especialmente, en los últimos dos años. Según trascendió, una de las principales razones del interés saudí proviene del potencial industrial de China en relación a equipamientos de defensa. Por su parte, para China representa una oportunidad de robustecer su presencia comercial y económica en la región, que permita obtener mayores segmentos de mercado en la venta de armamentos y competir frente a los principales exportadores de armas. Ya en 2022 Riad firmó un acuerdo histórico por el cual adquirió de parte de China armamentos por el valor de 4 mil millones de dólares. Parte de este equipamiento consistió en drones armados, misiles balísticos y sistemas anti-drones chinos.
El encuentro entre los pares de Defensa se dio a su vez en el marco de la “asociación estratégica integral” firmada por el príncipe Mohammed bin Salman y Xi Jiping a fines de 2023, que estableció el marco por el cual coordinar las múltiples vías de cooperación bilateral, además de la participación saudí en la Iniciativa de la Franja y la Ruta y su reciente inclusión en los BRICS. Además, se han dado pasos concretos hacia una mayor desdolarización, promovida principalmente por China y Rusia hacia el Sur Global. En este sentido, tanto el swap financiero firmado en 2023 entre ambos bancos centrales, como el acuerdo comercial para que las operaciones de venta de petróleo saudíes a China se realicen en yuanes implican hitos significativos en la actual etapa de transición en el orden global.
Si bien Arabia Saudita mantiene su histórica alianza con los Estados Unidos, el ritmo y profundidad del acercamiento hacia China demuestra la voluntad de Riad de potenciar su propio desarrollo militar y económico -altamente dependiente de la exportación de petróleo y gas-, y de diversificar sus vínculos estratégicos -aun cuando esto suponga un desafío a la hegemonía estadounidense-.