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FRAME 01/14 · 21 de noviembre de 2023

AGOSTINA LOSADA 2023: un año turbulento para las monarquías del Golfo

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
21 de noviembre de 2023 7 min Medio Oriente 1.367 palabras
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Al analizar el 2023 de la Península Arábiga, es posible dividir el año en dos. Por un lado, una primera etapa en donde se buscó acercar posiciones con actores previamente enemistados - Irán -, continuar con el acercamiento hacia Israel y pacificar el conflicto en Yemen. No obstante, a partir del ataque de Hamas a Israel podemos ver una segunda etapa, en la que los caminos que venían siendo

trazados se vieron alterados bruscamente.

A principios de año, el presidente chino Xi Jinping impulsó un acuerdo con el fin de acabar con la rivalidad histórica de Arabia Saudita e Irán. Pese a que el ministro de Relaciones Exteriores chino, Qin Gang, aseguró que "Beijing apoya a los países de Medio Oriente para que defiendan su independencia estratégica, se deshagan de la 'interferencia' externa y mantengan el futuro de la región en sus propias manos”, el hecho evidencia la creciente influencia de Beijing en Medio

Oriente.

Debido a que ambos países han apoyado a bandos adversarios en escenarios conflictivos como el de Yemen, se esperaba que el acercamiento se tradujera en estabilidad y seguridad regional. En este contexto, en septiembre los hutíes fueron invitados a Riad con el objetivo de mantener conversaciones sobre un alto el fuego. Dicho acercamiento comenzó con la visita del príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman a Omán, interlocutor de larga data en el conflicto. El resultado fue el avance en algunos temas conflictivos como el cronograma para la salida de las tropas extranjeras de Yemen, un mecanismo para pagar los salarios públicos y la reapertura total de

los puertos controlados por los hutíes y el aeropuerto de Saná.

La relación con Israel se ha vuelto central para los países de la Península Arábiga, especialmente para las monarquías, que han encontrado en Israel un aliado cada vez más importante. La República Islámica de Irán y los partidos islamistas que llegaron al poder tras la Primavera Árabe, se convirtieron en los enemigos comunes que ayudaron a este acercamiento. El objetivo es contener la presencia iraní y controlar a su propia población para evitar una “Primavera Árabe 2.0”. Por ello, la cooperación con Israel en ciberseguridad, tecnología y economía se volvió cada vez más importante. En 2020, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin, Marruecos y Sudán blanquearon esta

situación reconociendo a Israel en los Acuerdos de Abraham.

Desde ese entonces, el foco pasó a estar en la relación entre Arabia Saudita e Israel. Riad es uno de los pesos pesados de la región, y un acuerdo con Israel significaría un verdadero cambio en la región. Sin embargo, Riad expresó la negativa de avanzar en tanto no hubiera avances en la cuestión Palestina. Pero, durante 2023 cada vez más ‘gestos’ mostraban avances hacia el acuerdo. En la cumbre del G20, se anunció una nueva ruta comercial que une India con la Unión Europea, que pasará por territorio saudí e incluirá sorpresivamente el puerto de Haifa en Israel. Al mismo tiempo, en Riad se llevó adelante una cumbre internacional sobre turismo, a la cual asistieron funcionarios israelíes. Este acercamiento fue apoyado por Estados Unidos, quien le proponía a Riad un nuevo acuerdo de defensa y permitirle el enriquecimiento de uranio – con fines civiles, pero en un claro mensaje a Irán. No obstante, Arabia Saudita pedía nuevas concesiones a Palestina, apoyando

especialmente a la Autoridad Nacional en Cisjordania.

Pero, todo fue trastornado por el ataque de Hamas a territorio israelí. Los países árabes se vieron en la disyuntiva de manifestar oficialmente su postura frente a esta situación. EAU, en un perfil bajo, manifestó la necesidad de proteger a los civiles frente a los ataques. Por su parte, Arabia Saudita condenó el accionar de Hamas, pero manifestó que estos sucesos eran manifestación del cansancio palestino. Pero, más allá de las declaraciones públicas, las monarquías quieren evitar la regionalización del conflicto, que genere mayor inestabilidad o hasta incluso la participación de

Irán.

Por su parte, Qatar ha tomado un papel central. Ha hecho todo lo posible para mostrarse como un aliado de EEUU y Occidente en la región. Sin embargo, al mismo tiempo mantiene vínculos con Hamas, quien posee una oficina política en Doha y recibe importante ayuda financiera y humanitaria. Esto es parte de su política de ser un país neutral y dialoguista. Pero, no estuvo exento de críticas occidentales, quienes reiteradas veces han pedido que corte todo tipo de lazos con esta organización. No obstante, es el único canal de comunicación con este grupo. Gracias a su intervención, se pudo avanzar en acuerdos parciales para abrir fronteras y permitir la evacuación de

gazatíes con ciudadanía estadounidense o europea.

Pero, distinta es la situación en Yemen. A raíz de la "Tormenta de Al-aqsa" llevada a cabo por Hamas, los hutíes expresaron inmediatamente su solidaridad con el pueblo palestino. En el marco de la

creciente tensión, los rebeldes yemeníes han llevado a cabo ataques contra el Estado judío, reivindicando un ataque de drones contra Israel a fines de octubre. "Estos drones pertenecen al Estado de Yemen", afirmó Abdelaziz bin Habtour, primer ministro nombrado por los hutíes. De esta

manera, admiten su autoría y dejan en claro su disposición de intervenir en la guerra.

De hecho, han pedido a los países vecinos que abran paso fronterizo para que sus soldados puedan enfrentarse a las fuerzas de seguridad israelíes. A su vez, remarcan su constante vigilancia y búsqueda de cualquier barco israelí, sobre todo en el Estrecho de Bab al Mandeb. “No dudaremos

en atacarlos (...) Nuestros ojos están abiertos” expresó el líder del movimiento, Abdelmalik al Huti.

No obstante, a pesar de los conflictos mencionados, los países del Golfo siguen siendo poseedores de un importante recurso de poder en los mercados petroleros. Sin embargo, el mercado petrolero es el más débil desde finales de junio, antes de que Arabia Saudita y sus socios de la OPEP+ redujeron su producción de crudo en más de 1 millón de barriles por día. Arabia Saudita y Rusia, parte del grupo de productores OPEP+, confirmaron que continuarán con recortes voluntarios adicionales de producción de petróleo hasta fin de año, ya que la preocupación por la demanda y el crecimiento económico continúan pesando sobre los mercados del crudo. La reforma presentada por el ministro de Energía de Arabia Saudita, el príncipe Abdulaziz bin Salman en el marco de la OPEP, fue clave para un tema delicado como lo son las cuotas de producción. Esta reforma busca otorgar mayores cuotas de producción a los miembros del Golfo Pérsico a costa de naciones africanas como Nigeria

y Angola.

Asimismo, de cara a la Cumbre del Clima (COP28) que se celebrará a partir del 30 de noviembre en Emiratos Árabes Unidos, las expectativas están puestas en la idea de transición energética como eje estructurante. La cooperación árabe en el campo del clima está creciendo a través de varias iniciativas, como la iniciativa "Oriente Medio Verde" para mitigar los efectos del cambio climático en la región de Oriente Medio. La iniciativa tiene como objetivo apoyar los esfuerzos de la región para reducir las emisiones de carbono en un 10% de las contribuciones globales y reducir las

emisiones de carbono de la producción de petróleo en la región en más de un 60%.

En particular, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Omán han anunciado estrategias de descarbonización y de emisiones netas cero que se basan en una combinación de iniciativas

tradicionales (mayor uso de energía renovable y un enfoque en la implementación de la eficiencia

energética), con perspectivas de bajo impacto.

En conclusión, podemos ver los enormes desafíos que esta sub-región enfrentó en este año. Esta vez, en los nuevos focos de conflictividad, sus miembros se vieron involucrados de manera indirecta. A pesar que el conflicto en Yemen sigue sin estar resuelto, los países de la región apostaron a bajar su perfil y buscar intereses más pragmáticos. No obstante, los eventos en la región sobrepasaron todo aquello que había sido construido. A pesar de la incertidumbre sobre el futuro, ha quedado claro el lugar cada vez más importante que estos países están jugando en la región, como garantes

de las negociaciones y la estabilidad económica de los mercados.

Palabras clave: Península Arábiga, Arabia Saudita, Qatar Yemen, Conflicto

Fuentes

carnegieendowment.org wam.ae radiografica.org.ar

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